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El Centro Niemeyer edita el catálogo De Tokyo Blues hacia gritos sordos, del artista brasileño Miguel Rio Branco
- Cuenta con textos en castellano, asturiano e inglés del propio Rio Branco, la galerista Rocio Santa Cruz; la asistente de comisariado y crítica de arte, Natalia Alonso Arduengo, y el director del Centro Niemeyer, Carlos Cuadros
- Está disponible en la tienda del Centro Niemeyer al precio de 15 euros
Avilés, 22 de julio de 2024. El Centro Niemeyer edita el catálogo De Tokyo Blues hacia gritos sordos, del artista brasileño Miguel Rio Branco, cuya exposición se puede visitar actualmente en la Sala de Fotografía. Con casi un centenar de imágenes, cuenta con textos en castellano, asturiano e inglés del propio Rio Branco, la galerista Rocio Santa Cruz; la asistente de comisariado y crítica de arte, Natalia Alonso Arduengo, y el director del Centro Niemeyer, Carlos Cuadros.
La esencia de toda la obra de Miguel Rio Branco es, tal y como presenta el artista en el catálogo, se basa en “juntar pedazos, hacer conexiones entre imágenes, ya representen ellas a personas, a objetos o a lugares; son construcciones con fotografías que pueden ser o no de un mismo lugar y tiempo. Se trata de crear un discurso con imágenes, con piezas atemporales donde el documental no impera más el documental, sino que existe lo simbólico, la poesía, la visión personal”.
El catálogo, disponible en la tienda del Centro Niemeyer al precio de 15 euros, contiene imágenes de una primera parte surgieron del proyecto realizado por Miguel Rio Branco en paralelo con Daido Moriyama en los años 80 en Japón, así como otras, que, pasados todos estos años, encajan como si fuera un rompecabezas, en esta ocasión más pictórico y simbólico y menos secuencial, como ciertos trabajos de los años 90.
Además, en la publicación hay un desplegable de la obra más compleja y fluida “Tokyo Long Neck”, que se expande a lo largo de 17 metros de la Sala de Fotografía del Centro Niemeyer, representando para el maestro Rio Branco una síntesis de lo que sentí por Japón en aquellos tiempos.
La galerista Rocio Santa Cruz subraya la habilidad de Miguel Rio Branco “para encontrar belleza en lo cotidiano y su compromiso, con representar lo marginado, hacen de su trabajo un testimonio poderoso y conmovedor de la vida en su forma más auténtica en el que la mirada configura lo mirado”.
Mientras, la asistente de comisariado y crítica de arte, Natalia Alonso Arduengo, expone que la muestra de Rio Branco “reclama una mirada reposada frente a una mirada precipitada. Más allá del carácter efímero que prima en toda experiencia contemporánea, las construcciones y estratificaciones que plantea el artista desafían al espectador a superar una aproximación superficial y le invitan a recomponer unas narrativas visuales que ahondan en temas universales como el poder, la muerte, el tiempo, el dolor, la violencia, la sexualidad o la soledad a partir de la reactivación de significados mediante el desarrollo de un criterio propio”.